En vuelo a Kaliningrado, San Petersburgo, Perm, y Yekaterinburg

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Salvavidas, mascarilla, y coqueta gorra impermeable.
1957 fue año estupendo para Compañía.
Habían instalado un sonar en cada gorrito.
Los tripulantes entregaban en mano a los pasajeros de clase primera el equipo completo de salvataje.
Colores vivos, patrióticos y finamente combinados.

La gente chechena es muy aplicada, cuando no se la masacra.
Pero no hablemos de cosas feas, que se nos cortará la sopa crema. El apio es muy reconfortante.

Solicito que agradezcamos a Küdo por habernos traídos estos estupendos adminículos.
(Aplausos.)

Küdo con diéresis sobre su u,
como un coronita distinguiendo a este eximio intérprete lírico,
que con cariño desmedido,
los ha conservado desde aquél traumático accidente.

Durante 19 noches,
estas preciosuras fueron sus únicas amistades en el Mar Báltico.

Y que ahora, tan gentilmente posa para nosotros María Eva.
Nombre de criatura Edénica.

Y ¡oh! estas líneas.
Me sonrojo al leerme con tan inquieta caligrafía.
Es usted un dotado, mi querido Küdo.
Esta esquela (sin ningún valor literario)
recuerdo habérsela enviado a usted
cuando ofreció
por vez primera su concierto en Fa bemol,
un mes y medio después de su rescate en estas Pampas adoradas.

Todos recordemos esta noche la gesta de Dudayev Airlines,
y su representante, mi padre el Conde de Chikoff.
¿Qué tal el pâté, mi querido?