Si fueras Alemán escucharías a Oscár

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– Para eso Dios te ha dado el libre Albertario.
– Entonces me bajo en Albedrío y José María Moreno, y Santas Pascuas.
– ¿Qué tiene que ver Biassatti en todo esto? Siempre mezclás todo.
– Eso, media hora en el horno. Y la cuchara que sea de madera.
– Una madera cada cuatro horas. Cuando Santo dejo la teta, el pediatra me lo dijo: «Ojo con los fantasmas en la pantalla«. Por eso nos colgamos de Direct TV.
– Hay que ver como cuida su salud, tu marido.
– «Los ojos son salados«, siempre me dice.
– Lo que lloró cuando dejó la teta. Un océano. Y eso es salado.
– No, es de Jujuy.  Se dice salteño.
– Sal tengo. Lo que me prohibió el médico es el azúcar.
– A Cipe Lincovsky la prohibieron en el ’76 y jamás puso en pie en Salta. Consta en la biografía de Bertolt Brecht.
– En casa, nunca la leímos.
– Estuvieron mal.
– No, en judo. Una gripe, nada más.