West Side Story

No veo shows en Broadway. Cuando viajo, voy bastante al Teatro, pero a Broadway no voy.

No me divierte pagar una entrada cara para ver espectáculos con emociones mecanizadas, lavadas. Por más que estén llenos de chiches y grandes producciones.

Admito el prejuicio, pero cuando veo bajar de los micros a los turistas para ver shows de Disney, rajo para el otro lado.

Es que en el Teatro exijo eso: ver Teatro. Emocionarme.

Esta noche vimos “West Side Story” con Dirección de Ivo van Hove. La puesta en escena no incluye las míticas coreografías de Jerome Robins, así que yo seguía sumando desconfianzas.

A los pocos minutos de iniciado el espectáculo, la belleza de sus imágenes y la sinceridad con la que el elenco abordaba el material fue seduciéndome, maravillándome.

Empecé a llorar como un niño. Y como un adulto que sabe lo que está viendo.

Conozco mucho la pieza, y saber lo que vendría no me alejaba, sino que me permitía aún más disfrutar de la decisiones que habían tomado el Director y la Coreógrafa.

Lo que hace Isaac Powell interpretando a Tony es fantástico.

Seguramente este trabajo va a dar la vuelta al mundo. Está plagado de hallazgos y sabrán sacarle partido. La función que vimos hoy es de pre estreno. Entiendo que la semana que viene recién entra la prensa.

Y un detalle más para knockear mi prejuicio, el nombre de la sala: BROADWAY THEATRE. La próxima vez que me oigan decir algo parecido, me dan un zapatillazo en el marulo. Cuentan con mi total consentimiento