Y lo tomo sin sorna porque así pega más pega más

Con paciencia de abuelita, durante la última década retraté mi vida ignota. Me propuse construir una bitácora donde bailan el ego y el pudor un vals, la mayoría de las veces fuera de tempo. Le sumé además, a cada imagen una didascalia. Un epígrafe que subraye o destruya al mensaje. Y a esta combustión la bauticé: fotografía transtextual. Ahora, con intención de publicar un libro sobre mis vacaciones, inicié una selección. Pero en tiempos de Coronovirus exhibirme ya no fuera del país, sino del balcón, es por lo bajo una imprudencia. Pero la pulsión atraviesa, y por más leve que sea la hendija los proyectos continúan brotando. Así que a partir de ahora una melancolía instantánea correrá por los pasillos de este blog. Añorando los lejanos tiempos de la libre circulación, continuaré compartiendo imágenes de tierras lejanas pero de tiempos cercanos. Cercanísimos. Por si les interesa, «De trip corazón» o «Viajes son los trapos» son los dos títulos que por ahora ganan para llamar al libro.