Cuarentena

El último tambo en París

Ahora que no se puede viajar

Los Panndemial ya tenemos un lugar

Hacé tu reserva. Mejor after que nunca.
Ah, y podés entrar con tu tabla de surf

Salud o Mercado

Cuando grabé este vídeo, no sabía que la vidriera se volvería una metáfora pocos días más tarde.
La falsa disyuntiva de producir a costa de existir, sólo deja fantasmas ofertando vacío.
Nueva York, 5ta. Avenida

Corona virtud

María Aureola Bisutti

Tengo toldo excepto a ti

Soy lo que quise ser

Documental sobre José Martínez Suárez

A ver si así lo entienden…

Cuarentena

No lo padezco. Incluso lo disfruto. El encierro no es una dificultad para mí. Al menos el que elijo, claro. Cuando viajo, durante largas jornadas me quedo adentro. Cuestión de gustos. Deformación profesional, tal vez. En mi trabajo estoy en contacto con mucha gente. A veces demasiada. Por lo que practicar mi ermitaño, me relaja. Me inspira. Pero ahora que acovachados estamos todos, y en estas circunstancias, la tendencia es ocuparse. Ocuparnos. ¿Distraernos? Personalmente tengo entre manos algunas alegrías literarias por delante. Terminar de redondear algunas, y arrancar con otras. Soy juguetón. Hace años renuncié a la clasificación de artista. Yo hago juguetes. En forma de fotos, en forma de textos, en forma de páginas web. Pero son eso: mis chiches. Durante esta cuarentena pondré énfasis en el pudor. Sí, ante la paradoja de la exposición más que la vanidad, siempre logra ganarme la vergüenza. Y eso también es raro. Tal vez en estos días aprenda, y pueda hacer mío por fin al equilibrio. Iré fotografiando mi rutina en 44 metros cuadrados. A ver quién gana.

No doy conejos ni los pido

Paraguachito

Mensaje subliminal: «Corte Taza-Taza: cada uno a su casa»