PROA EN LA BOCA


Revista 7 Miradas
Editor Luis Pico Estrada

En estos días Proa cumple veinte años en La Boca. Ha resuelto celebrar con una muestra donde el barrio (su historia y su presente) es protagonista. Proa, destacadísimo aporte a la cultura hecho por una empresa privada (Siderar) ilumina aún más la zona sur de la ciudad, preocupación central del actual gobierno.

“Casi todos los temas que estamos tocando los estamos aggiornando, ya que es un barrio con una enorme tradición y una gran versatilidad cultural, donde además el concepto de urbanización fue muy importante. Es el concepto que funda Benito Quinquela Martín, y que siguió con propuestas como el teatro Caminito: la calle forma parte de tu vida cotidiana”, dice Adriana Rosenberg, directora de la Fundación. La señora Rosenberg viene de promover una maravillosa muestra del gran Malevich. Por su parte, Mauricio Macri trabajó en esta cadena cultural con la formidable Usina del Arte.

En ella cada sala de la Fundación cuenta con una exposición específica, en las que se verán imágenes y fotografías de La Boca desde sus comienzos hasta ahora.

En la sala de pintura hay litografías del siglo XIX que muestran “el barrio de los tachos” -como se llamaba a la vuelta de Rocha- y otras obras que van hasta 1950. Incluye a los pintores más representativos de La Boca como Quinquela, Tomás Stagnaro, Fortunato Lacámera, Victorica, de La Rosa…La muestra propone “cómo los pintores de La Boca pintaban el barrio” y por eso hay cuadros donde pueden verse el puerto, las calles de La Boca inundadas, o una reunión gremial. No obstante, lo que se pretende es que el público desee ir a ver las obras de Quinquela apenas salido de aquí -el museo Quinquela está a unos pasos- y que Entre nos opere como un disparador, que abra la curiosidad por el arte y sus artistas.

En esta sala se exhiben también publicaciones y folletos como un ejemplar del periódico anarquista La Fragua o los grabados que ilustraban la novela Historia de arrabal de Manuel Gálvez, una ficción ahora poco leída y que trata sobre la prostitución en La Boca.

La arquitectura del barrio se ve una maqueta urbanística donde se desarrolla el concepto de “patio del conventillo” como lugar social. La hizo la arquitecta Mercedes Chezo, quien llegó a la conclusión de que las chapas que se usaban para levantar las paredes de las casas son similares a lo que hoy se llama steel framing (perfiles de chapa de acero estructural galvanizado de muy bajo espesor), un material de bajo costo y gran sustentabilidad.

 

Asimismo, el teatro ocupa un espacio preponderante en la exposición. En 1957, Cecilio Madanes revolucionó el género saliendo de la clásica sala italiana y poniendo, año a año, obras en Caminito. Madanes hizo en la calle teatro de repertorio, algo pocas veces visto.

En un balconcito podía aparecer el dueño real de la casa, en camiseta y tomando mate, y de pronto, a su lado, el actor vestido de Arlequín. El repertorio era popular e incluyó textos clásicos de Moliére, Conrado Nalé Roxlo y Carlo Goldoni .Este accionar teatral fue historiado por Diego Kehrig en el libro Didascalias del teatro Caminito. Él se ocupó de la sala donde se verán los diseños de vestuario y las fotografías del teatro de aquel tiempo.

Así la Boca se ilumina con la luz de la cultura y visitas de argentinos y turistas. El fantasma de las inundaciones se ha esfumado. Sin mencionar la presencia del futbol a través del estadio de Boca. Así se va transformando, poco a poco, un barrio que lucía abandonado.

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